MENSAJE

Si le preguntamos a un judío qué concepto tiene de la cruz, responderá que es un lugar de maldición donde mueren todos los delincuentes más abominables de la nación.
Y si la cruz es un símbolo de maldición, ¿por qué se ha constituido en un gran símbolo de bendición? Cuando Adán y Eva pecaron y fueron expulsados del paraíso, Dios les dijo: “…Maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo” (Génesis 3:17,18).
El sumo sacerdote Caifás dijo: es necesario que un hombre muera y no que la nación perezca, estas eran palabras proféticas que estaban saliendo de los labios de él por causa de su investidura como sumo sacerdote. Jesús dijo: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir” (Juan 12:32,33). Jesús sabía que Su cuerpo sería levantado en un madero, por eso expresó: “Si fuere levantado de la tierra” y Él fue levantado cuando resucitó de entre los muertos. La muerte de Jesús en la Cruz abolió la maldición y canceló todos los argumentos que nos eran contrarios. Mas la resurrección de entre los muertos fue el resurgir de una nueva generación esto es: “Su pueblo con un nuevo código genético” pues Él prometió: “a todos atraeré a mí mismo”.
La Cruz es el árbol (pues está hecha de maderos) donde Dios quitó la maldición para darnos Su bendición. Todo lo malo que nosotros éramos quedó en Jesús y en la Cruz toda nuestra vieja naturaleza fue completamente destruida. Jesús, quien no cometió pecado, por causa de la fe en Él, todo lo bueno que Él es pasa ahora a nosotros.
El Apóstol Pablo comprendió eso y lo testifica en breves palabras diciendo: “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo” (Gálatas 6:14).
Estaba hablando con una joven y me decía: “Asistí a la iglesia, me convertí a los catorce años, mi familia también asiste a la iglesia, pero hubo un momento en mi vida cuando me cansé de ser buena y dije quiero conocer mundo”. Se fue a vivir con un joven que no era cristiano, cuando llevaban cuatro años y medio viviendo juntos, tuvo que hacerse unos exámenes de rigor por una prueba de embarazo y descubrieron que ella tenía sida. Esa noticia acabó con ella y con la relación que tenía con este joven.
Volvió a la iglesia y escuchó la enseñanza del cambio del ADN, ésta se convirtió en su tabla de salvación. Un día fue motivada a elevar una oración pidiendo que Dios cambiara su ADN por el ADN de Jesús. Estaba citada para otros exámenes y los resultados se los dieron a los pocos días, ella no los quiso leer, tenía miedo. La doctora que la atendió le dijo: ¿Ya viste el resultado? Y ella le dijo que no. “¿Será que usted me lo puede leer?”. Le contestó: “Sí, no se encontró el virus en tu cuerpo”. Ella no salía de su asombro y luego me dijo: “Yo experimenté un cambio en mi sangre, en mi ADN”.
Eso es lo que Dios quiere hacer con todos nosotros, un cambio total en nuestro ADN.
